La genialidad de las preguntas sanas

Pasillo despejado de un hipermercado. Zona en la que confluyen la sección de música y la de ropa. Una madre se detiene frente a un maniquí que lleva puesto un bañador de estridentes palmeras verdes intercaladas con rodajas de sandías fucsias. LLeva de la mano a su niño. Un pequeño de unos cinco años, rubio, despeinado y con unos ojos que mantiene bien abiertos, como si estuviesen escaneando todo lo que ven. De repente, se cansa de estar mirando a la mujer de plástico a la que su madre no quita ojo y exclama en voz alta: Mami, ¿por qué la muñeca es negra?. Su madre, consciente de que hay gente cerca que les escucha, contesta con un tono aleccionador: ¿qué querrías que fuese blanca?. El niño la mira extrañado y responde: ¡no, de color carne!.

Aunque igual que el segundo disco en solitario de Najwa Nimri y distintos movimientos de movilización social que airean"may day" en grandes pancartas, sólo estás en un pequeño espacio desde el que lanzar señales de alerta dentro del mar de desafíos que nos acechan y que en ocasiones disimulamos.