Fue una sorpresa.También fue un ejemplo de humildad, sabiduría y belleza por dentro y por fuera. Samuel Eto'o dignifica la imagen tan devaluada de los futbolistas estrella. No olvida que lo que ahora tiene era un sueño cuando de niño cada día salía a las calles de Camerún a buscarse la vida para él y los suyos. Hoy sí que puede protegerlos, pero sin estridencias, con sensatez. Justo lo que muchos como él han perdido a medida que iban ganando fortuna. Un fichaje así no tiene precio.