Revista de prensa: El desafío de Hamás
Los diarios de Madrid acogen con pesimismo y desconfianza el triunfo de Hamas.
Un día después de la victoria de Hamas en las primeras elecciones a las que concurre desde su creación en 1987, los editoriales de los cuatro principales diarios nacionales auguran tiempos convulsos en territorio palestino. Pero en sus pronósticos se muestran unos más pesimistas que otros. Titulares como “El poder es de Hamas”, de El País, deja la puerta abierta a la posibilidad de cambio de un movimiento integrista, símbolo de terror para Occidente.
El Mundo, por su parte, se pregunta “¿Cambiará el poder a Hamas?. Para este diario la respuesta dependerá de “las presiones que puedan surgir tanto dentro como fuera de la Autoridad Palestina”, ya que tal y como apuntan sus conclusiones “las victorias no suelen ser un incentivo para que el ganador cambie de rumbo”.
Sin embargo, la débil esperanza que manifiestan los anteriores diarios, se esfuma entre las convicciones sin reservas que publica ABC: “Palestina: el peor escenario” o La Razón: “Palestina: los portavoces del odio llegan al poder”.
Son los matices de cuatro posicionamientos que si en algo coinciden es en reconocer la incapacidad política de Mahmud Abbas y en detectar los mismos réditos que ha ido recogiendo Hamas durante todos estos años de corrupción, inseguridad extrema y desconfianza del pueblo hacia el proceso de paz que prometía el derrotado Al Fatah.
La labor social que los integristas han ido desarrollando en los campos de refugiados palestinos es otra de las justificaciones que la prensa madrileña comparte en sus editoriales para explicar la inesperada voluntad popular. Pero aquí sobresalen las diferencias de enfoque ya que mientras para El Mundo, Hamas ha desarrollado “una importante labor social a pie de calle entre una población empobrecida y desesperanzada”, La Razón se refiere a “una amplia red clientelar establecida por los islamistas en los deprimidos campos de refugiados”.
Entre las conclusiones, los diarios recogen una misma idea, aunque según en qué medio se lea tiene forma de recomendación o de ultimátum. Todos manifiestan la irrevocable necesidad de que Hamas abandone la violencia, reconozca la dependencia económica y estratégica que le une a la Unión Europea y a los Estados Unidos y acepte un modelo estable de relaciones y convivencia con Israel. La Razón concluye que otra opción a estas condiciones “no tiene futuro ni viabilidad”. Más duro es ABC, que acaba su editorial alertando de los peores efectos que podrían derivarse del nuevo escenario: “el coma de Sharon”, “amenazas de destrucción proferidas desde Teherán” y la “conexión entre el chiísmo inspirador de Hamas y el Irán de los ayatolás”. Finalmente El País, menos drástico en sus argumentaciones de cara al futuro, opta, en esta encrucijada, por la senda del medio y advierte la exigencia de “cambios importantes de todas las partes implicadas para mantener abierto el camino de la paz”.


Aunque igual que el segundo disco en solitario de Najwa Nimri y distintos movimientos de movilización social que airean"may day" en grandes pancartas, sólo estás en un pequeño espacio desde el que lanzar señales de alerta dentro del mar de desafíos que nos acechan y que en ocasiones disimulamos.